Las varices en el embarazo son uno de los cambios circulatorios más comunes durante la gestación. Aparecen cuando las venas de las piernas no pueden devolver la sangre al corazón con la misma eficiencia de antes — y tienen una causa muy clara: el embarazo lo pone todo más difícil para el sistema venoso.
No son solo estéticas. Las varices durante el embarazo pueden ir acompañadas de hinchazón en los tobillos, sensación de piernas cansadas y pesadas, calambres nocturnos y picor en la zona afectada. En este artículo explicamos por qué aparecen, cómo aliviarlas y qué puedes hacer para que no empeoren.
Por qué aparecen varices en el embarazo
Durante el embarazo el cuerpo experimenta cambios profundos que afectan directamente al sistema circulatorio. Estos son los factores principales:

Cambios físicos
- El útero crece y ejerce presión sobre la vena cava inferior, dificultando el retorno venoso desde las piernas
- El volumen de sangre aumenta hasta un 50% — las venas trabajan mucho más para gestionarlo
- Más horas de pie o sentada — la inmovilidad prolongada agrava la acumulación de sangre en las extremidades
Cambios hormonales
- La progesterona relaja las paredes venosas — las venas se dilatan y pierden tono, favoreciendo las varices
- Los estrógenos también contribuyen a la vasodilatación general del sistema circulatorio
- Pérdida de nutrientes clave como magnesio y vitamina C que refuerzan las paredes vasculares
Síntomas — cómo reconocer las varices en el embarazo
Las varices en el embarazo no siempre son visibles al principio. Estos son los síntomas más frecuentes que aparecen antes de que se vean a simple vista:
- Piernas cansadas y con sensación de pesadez al final del día, especialmente después de estar mucho tiempo de pie
- Hinchazón en los tobillos que empeora por la tarde y mejora al elevar las piernas o por la mañana tras el descanso
- Picor o sensación de calor en la cara interna de la pierna o el tobillo
- Venas azuladas o moradas visibles bajo la piel, especialmente en pantorrilla y muslo interno
- Varices en el tobillo — zona muy frecuente porque es donde más se acumula la presión venosa al estar de pie
- Calambres nocturnos en las piernas relacionados con la mala circulación y el déficit de minerales
Cómo aliviar las varices y la hinchazón durante el embarazo

No se pueden eliminar durante la gestación, pero sí aliviar significativamente los síntomas con medidas sencillas:
- Eleva las piernas cuando puedas. Tumbarte con las piernas por encima del nivel del corazón durante 15-20 minutos, varias veces al día, facilita el retorno venoso y reduce la hinchazón de los tobillos rápidamente.
- Aplica frío en los tobillos y pantorrillas. Compresas frías o una ducha de agua fría en las piernas activa la circulación venosa — el frío provoca vasoconstricción que “empuja” la sangre hacia arriba. Aplica de tobillo hacia muslo, nunca al revés.
- Usa medias de compresión graduada. Son el tratamiento de primera línea para los problemas de circulación en el embarazo. Se ponen por la mañana antes de levantarse, cuando las piernas aún no están hinchadas, y se llevan durante el día.
- Camina a diario. 20-30 minutos de caminata activa la musculatura de la pantorrilla, que actúa como bomba venosa auxiliar. Evita estar mucho tiempo de pie parada o sentada sin moverte.
- Cuida la alimentación. Vitamina C (cítricos, pimiento), bioflavonoides (arándanos, uvas), magnesio y potasio refuerzan las paredes venosas y reducen la retención de líquidos.
¿Desaparecen las varices después del embarazo?
✅ Suelen mejorar
- Varices leves que aparecieron en el primer o segundo trimestre
- Hinchazón de tobillos que cede semanas después del parto
- Primero o segundo embarazo sin antecedentes familiares
⚠️ Pueden persistir
- Varices severas o con antecedentes familiares
- A partir del tercer embarazo
- Sin tratamiento de compresión durante la gestación
Alimentación y suplementos para las varices en el embarazo
La alimentación tiene un papel directo en la salud venosa durante el embarazo. Ciertos nutrientes refuerzan las paredes de los vasos sanguíneos, mejoran el tono venoso y reducen la retención de líquidos que agrava la hinchazón.
Vitamina C: es esencial para la síntesis de colágeno, la proteína que da elasticidad y resistencia a las paredes venosas. El embarazo aumenta la demanda de vitamina C — inclúyela a diario a través de kiwi, naranja, pimiento rojo y fresas. Una piel y unos vasos bien nutridos de colágeno son más resistentes a la dilatación.
Bioflavonoides: presentes en arándanos, uvas negras, cerezas y té verde. Actúan como antiinflamatorios vasculares naturales que reducen la permeabilidad capilar y mejoran el tono de las venas. Son el complemento natural más estudiado para la insuficiencia venosa.
Magnesio y potasio: regulan el equilibrio de líquidos en el cuerpo. Su déficit, frecuente durante el embarazo, favorece la retención de líquidos y los calambres nocturnos asociados a la mala circulación. Nueces, plátano, aguacate y verduras de hoja verde son las mejores fuentes.
Reducir el sodio: el exceso de sal favorece la retención de líquidos y empeora la hinchazón en los tobillos. No elimines la sal completamente — el sodio es necesario durante el embarazo — pero evita los ultraprocesados y los alimentos muy salados.
Hábitos diarios que marcan la diferencia

Más allá de los tratamientos puntuales, son los hábitos del día a día los que determinan si las varices en el embarazo se mantienen controladas o empeoran progresivamente.
Evita cruzar las piernas al sentarte: comprime las venas y dificulta el retorno venoso. En su lugar, mantén los pies apoyados en el suelo o ligeramente elevados sobre un reposapiés.
No uses ropa ajustada en la zona inguinal: cinturones, elásticos apretados o ropa interior que presiona la ingle dificulta la circulación de las piernas hacia el abdomen. Opta por ropa holgada y cómoda durante el embarazo.
Descansa sobre el lado izquierdo: reduce la presión del útero sobre la vena cava inferior, que es el principal vaso que recoge la sangre de las piernas. Dormir o descansar sobre el lado izquierdo mejora significativamente el retorno venoso durante el embarazo.
Ducha de agua fría en las piernas al terminar el día: aplicar agua fría de tobillo hacia muslo durante 2-3 minutos antes de acostarte activa la circulación venosa y reduce la sensación de pesadez acumulada durante la jornada. Es un hábito sencillo con un efecto inmediato muy notable.
Por qué las medias de compresión y no unas medias normales en el embarazo
Lo que dicen quienes lo usan
Las uso desde el 2º trimestre. La hinchazón en los tobillos ha bajado muchísimo. La punta abierta es perfecta, no me da calor. Muy recomendables para embarazadas.
Mi ginecólogo me las recomendó para las varices. Son cómodas todo el día y el pack de 2 es muy práctico. El envío llegó en 4 días.
Las piernas me pesaban mucho al final del día. Con estas medias desde por la mañana llego a la noche mucho mejor. Un cambio notable.
Embarazo gemelar y las piernas me pedían socorro. Estas medias han sido mi salvación. Fáciles de poner y no aprietan en exceso.
Tercera semana usándolas y ya no se me hinchan los tobillos como antes. Producto increíble para el precio. Lo recomiendo a todas las embarazadas.
← Desliza para ver más →
Mi perspectiva sobre las varices en el embarazo
Aunque no he vivido el embarazo en primera persona, he visto de cerca cómo afectan los cambios circulatorios durante la gestación. Lo más llamativo es cómo la hinchazón en los tobillos aparece de forma casi constante — y cómo las compresas de frío o calor aplicadas correctamente dan un alivio real y rápido.
También he comprobado que las cremas con activos naturales — árnica, vitamina C o extractos de castaño de indias — ayudan a mantener la piel hidratada y a reducir la sensación de pesadez. No eliminan las varices, pero hacen más llevadero el día a día.
Lo que más me ha convencido como medida preventiva es la compresión graduada desde el principio del embarazo y no esperar a que las varices sean visibles para actuar. El sistema venoso agradece el apoyo desde el primer trimestre.
Preguntas frecuentes sobre varices en el embarazo
Conclusión
Las varices en el embarazo son una consecuencia frecuente de los cambios hormonales y circulatorios de la gestación. No son evitables del todo, pero sí muy manejables con compresión graduada, movimiento regular, elevación de piernas y frío local.
Actuar desde el primer trimestre — antes de que las varices sean visibles — es la mejor estrategia para que los problemas de circulación no se agraven durante los meses siguientes.
Si las varices son dolorosas, se inflaman o aparecen signos de tromboflebitis, consulta con tu ginecólogo sin esperar.
